La fabrica de San José
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Resumen
Como culminación de un período de estudios cumplido en la Universidad Autónoma de Bucaramanga-UNAB me propongo ordenar algunas referencias sobre acaecimientos de la que se denominó en 1.909 “Sociedad Colectiva de Hecho", de los hermanos Lucas, Julio, Alfredo, Carlos Alberto y Magdalena Caballero Barrera, herederos de bienes ubicados en el corregimiento de San José, municipio de Suaita, más adelante en 1.912 "Sociedad Industrial Franco Belga", a la que se agregó concurso económico de banqueros extranjeros, y, finalmente, en 1.944, “Fábrica de San José de Suaita S. A., a partir de este año con domicilio en Bogotá, manteniéndose los bienes Y la explotación principal de la industria textil en San José. Antes de entrar en lo enunciado, precisa decir que en Santander los esfuerzos empresariales que llegaban a concretarse, se enfrentaban a una impresionante sumatoria de dificultades, iniciadas Con las limitaciones económicas de por sí generadoras de desconfianza y con el aislamiento por la ausencia de adecuadas vías, para el transporte masivo de maquinarias y productos. Los cultivos del algodón, el fique, el café, el tabaco, etc., así como la variante minera, acusan similitud en el compromiso territorial y humano llevando atados a quienes desde un principio tomaron el respectivo destino convertido en parábola de vida comunitaria. Desde luego sufrida, y apenas realizadora de una tarea que propició un pasar, pero que dificultó el anhelo de real progreso individual y colectivo, en concordancia con la misión cumplida. Otras participaciones habrían podido alcanzar provechos apreciables pero distintos a los de quienes directamente se comprometieron en medios de vida que resultaron precarios. El culto a la tierra, que se rindió en las minas en donde fue posible la explotación y en las parcelas, donde se cultivó el algodón ,el fique, el tabaco, el café, etc., entra a ese mundo como un ritual que tuvo algo de religioso y que después mantuvo como legado o herencia, de recibo obligatorio, en sucesivos mandamientos de progenies sumidas en Ja ignorancia. En medio de esto se nacía, se crecía, se vivía, y se moría. Y ahí se está aún, con un poco de mejores medios, pero siempre con la familia campesina comprometida en pobreza y sufrimiento injustos. Con su fique al hombro, recorriendo plazas Y tocando puertas para que alguien ajeno a su cultivo, ponga precio y devuelva la mínima remuneración de lo que se obtuvo con el dolor del cuerpo.

