Autismo infantil una visión psicoanalítica
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Resumen
El niño autista no puede operar, generalmente, con el significante de la misma manera que lo haría otro niño, porque no cuentan con ese 'libro en blanco' donde pueda escribirse/inscribirse o decir esa primera letra o palabra, esas primeras marcas que serán soporte posterior. Entonces, el autista queda convertido en ese personaje verboso que sólo se escucha a sí mismo, repitiendo ecolálicamente, sin voz, todas las palabras. Queda entonces desde su mutismo, recitando un 'saber imposible e impronunciable', que lo ensordece y lo deja fuera del mundo y fuera del tiempo, es el verbo hecho carne, el Verbo en lo real, sin anudamiento alguno en lo simbólico. Es desde ese lugar inexistente, que el autista dice: "no me leerás", y no se lo dice a cualquiera, se lo dice, tal como lo señala Lacan al doctor B. En la «Conferencia de Ginebra», a quienes se ocupan de él. Por lo tanto, es posible pensar que en un autista, no ha aprendido o que ya no sabe leer allí, en ese libro "disparatado". Pensar en una letra ausente, y no cualquiera, en tanto la letra es el sostén del significante, en una letra que no acude al llamado, en una letra impronunciable, o es en el autista un alma que habla un lenguaje impronunciable.

