Análisis jurídico de la pena de muerte como único castigo no negociable para delitos de violencia sexual frente a la vulneración de derechos humanos
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Resumen
La noción de derechos inherentes e inalienables que posee cada individuo desde su nacimiento es central en la Declaración Universal de Derechos Humanos y otros instrumentos internacionales. Estos derechos, como el derecho a la vida, son fundamentales y no pueden ser arbitrariamente privados por ningún poder político. El derecho a la vida es universal y está consagrado en el artículo 3 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948, que establece: "Todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad". Este derecho ha inspirado numerosos acuerdos internacionales y constituciones, y una de sus implicaciones es la abolición de la pena de muerte. Sin embargo, surge controversia cuando una persona que ha cometido delitos graves, como la violencia sexual, exige la protección de su derecho a la vida. Esto ha llevado a debates sobre la aplicación de la pena de muerte en estos casos, ya que algunos consideran que su aplicación viola los derechos humanos del culpable. La pena de muerte, según Font (2021), es un castigo impuesto por la legislación penal correspondiente, cuyo resultado es la muerte del autor del crimen. Su aplicación varía mundialmente, siendo utilizada para castigar delitos como asesinatos, traición, espionaje, derecho militar y delitos sexuales. A nivel mundial, sigue siendo un tema de discusión debido a que en algunas partes se considera que viola el derecho a la vida del culpable, generando un efecto contrario en la víctima.
Navarro (1923) cita a Balmes, quien argumenta que la justicia a menudo favorece al criminal sobre la víctima, olvidando la gravedad del delito y sus consecuencias para la víctima y la sociedad. El sistema judicial enfrenta el desafío de equilibrar los derechos humanos de los acusados y las víctimas, considerando las leyes, normas éticas y trabajando hacia una justicia sensible y proporcional. En Colombia, el debate sobre la pena de muerte es relevante y sensible debido a su contexto histórico y conflictivo. No está claro por qué no se aplica la pena de muerte para agresores de violencia sexual, lo que genera dudas sobre cómo equilibrar la compasión y la rehabilitación con la justicia y la responsabilidad.


