Misa para coro mixto y trio instrumental
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Resumen
La “música callada, la soledad sonora” de la que habla San Juan de la Cruz en su Cántico Espiritual es el soplo del Espíritu Santo convirtiéndose en música interior que al exteriorizarse da lugar a melodías y letras inspiradas que nos llevan a la oración y a la alabanza a Dios. Los romanos pontífices en los últimos tiempos, encabezados por San Pio X, le han dado a estos cantos inspirados una función ministerial en el servicio divino. La música sacra deberá estar unida íntimamente a la acción litúrgica expresando con mayor delicadeza la oración y fomentando la unanimidad, teniendo como única finalidad la gloria de Dios y la santificación de los fieles. Como nos dice San Pablo, sabremos que esta música proviene del Espíritu si nos posibilita proclamar que Jesús es el Señor. La acción litúrgica reviste una forma más noble cuando los oficios divinos se celebran solemnemente con canto, junto a la participación activa de los ministros sagrados y del pueblo. Se debe fomentar con empeño el canto religioso popular para que en las celebraciones religiosas resuenen las voces de los fieles, ya que la tradición musical de los pueblos tiene mucha importancia en su vida religiosa y social.


